Un piso por encima de la locura

Un piso por encima de la locura

Presentar un libro nunca es solo hablar de páginas. Es abrir una historia que, durante unos minutos, se convierte también en tuya.

El pasado sábado, en la Biblioteca del Ágora, tuve el privilegio de acompañar a Adrián León Pena en la presentación de su obra El genio y el genio. Un joven autor gallego que, con apenas veinte años, escribe con la serenidad de quien ya ha vivido varias vidas y la honestidad de quien aún no ha perdido la capacidad de asombro.

La locura cerca del genio

Su tatuaje, una frase de Schopenhauer —“El genio vive solo un piso por encima de la locura”—, marcó el tono de una conversación que fue mucho más que literaria. Hablamos de ética, empatía, identidad, sufrimiento y aburrimiento. Y lo hicimos sin solemnidad, con humor, con ternura, con verdad.

“Nos aburrimos muy poco”, dijo Adrián, “y sin aburrimiento no hay creatividad”.

“No se puede con todo”, añadió después, “y aceptarlo también es fortaleza”.

Palabras que sonaron en la sala con una madurez que desarmaba.

A su lado, Darío, su “abuelo adoptivo”, puso voz a esa otra sabiduría que solo da el tiempo:
“El sufrimiento bien gestionado es evolutivo”, dijo. “Nos enseña a avanzar, a no quedarnos congelados en el dolor».

Aquella frase cerró el acto, pero también lo resumió: un joven que piensa, un adulto que siente, y una conversación que unió ambas cosas.

Como periodista y comunicadora, aquella conversación me recordó que la mejor comunicación no siempre busca respuestas, sino espacios donde pensar juntos.

Adrián lo hizo, y todos lo escuchamos. Y cuando terminó, su frase tatuada volvió a cobrar sentido:

“El genio vive solo un piso por encima de la locura.”

Quizá el truco esté en aprender a subirlo juntos. @mmartinez__

Categoría:

  • comunicación

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