La presentación de un libro como acto de comunicación

La presentación de un libro como acto de comunicación

La presentación de un libro constituye un acto de comunicación, no un simple acompañamiento editorial. Cuando ese libro es íntimo, cuando reúne hallazgos, domingos y memoria como ocurre en Antes del lunes, el último título de Silvia Salgado publicado por Hércules de Ediciones, el reto se multiplica: hay que crear el espacio emocional para que el texto se escuche como merece. Ese fue el encargo, y ahí estuvo el desafío.

Una presentación eficaz se diseña mucho antes del micrófono. El primer trabajo consistió en traducir el espíritu del libro a una estructura de acto, decidiendo qué momentos pedían lectura y cuáles conversación, y dosificando la emoción para que el público pudiera entrar en el texto sin perder el ritmo. El guion ordenó ese recorrido, desde el sentido de escribir hasta el cierre más íntimo, reservando siempre espacio a lo que no estaba previsto.

El formato fue una decisión estratégica. En lugar de una sucesión de intervenciones, planteamos una conversación entre mujeres en torno a la literatura, la identidad, la lengua y la mirada, celebrada el 26 de marzo en el auditorio de la Fundación Rodríguez Iglesias. Una forma coherente con el origen del propio libro, que nació de una conversación entre amigas tomando café. La anfitriona, Laura Rodríguez Herrera, abrió y cerró el encuentro, y la mesa reunió a la autora con las voces que habían acompañado el proyecto, entre ellas Juana Abellaneda, autora del prólogo y origen de aquel primer café.

Conducir un acto así exige equilibrio. El papel de quien presenta no es ocupar el centro, sino ordenar el espacio para que el mensaje y sus protagonistas brillen. Cuidar las transiciones, contextualizar sin sobreexplicar, jerarquizar los momentos y respetar el silencio (esas pausas reales en las que las palabras leídas hacen su trabajo) son decisiones de comunicación, no detalles de forma.

Presentar un libro con tanta carga simbólica confirma algo que aplico en cualquier evento, sea cultural o corporativo: cuando el diseño se aborda con criterio, el acto deja de ser un trámite y se convierte en una experiencia que conecta. Antes del lunes lo merecía, y acompañarlo hasta sus lectores ha sido uno de esos retos que recuerdan por qué presentar un evento es, también, una forma de comunicar. @mmartinez

Categoría:

  • comunicación

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