Productividad y compromiso son hoy los dos grandes ejes de transformación en las empresas. No nacen en los informes. Nacen en las personas. ¿Dónde nace realmente la productividad de una empresa? No está en los informes. Está en las personas. Y de eso hablamos en el IV Foro Económico El Español ‘La Galicia que viene’, celebrado recientemente en A Coruña. No hablamos de cifras, sino de culturas laborales, de liderazgo, de salud emocional y del enorme reto de comprometer a quienes sostienen el día a día de las organizaciones.
En algo más de 40 minutos compartimos escenario con dos perfiles que conocen bien la trastienda del trabajo: Anabel Fernández, abogada laboralista con más de 30 años de experiencia, socia fundadora de ANCLA Abogados y Diego Incio, CEO de Dest People, experto en estrategia, cultura y gestión del talento. La conversación fue tan sincera, tan llena de titulares incómodos y necesarios, que merecía ser contada también en este espacio.
Durante la conversación quedó claro que productividad y compromiso no pueden separarse: una sin la otra es insostenible.
Productividad y compromiso, ya no es lo que era (y eso es bueno)
Anabel lo dijo sin rodeos: «Las empresas que no entiendan que estamos ante un cambio total de mentalidad están muertas». Hace 30 años, productividad era sinónimo de horas en la silla. Hoy, el talento joven exige eficiencia con sentido: trabajo que respete su tiempo, su energía y su salud mental. Y si no lo encuentra, se va. No por pereza, sino por coherencia.
Diego aportó una imagen poderosa: «Un plato de huevos con bacon. La gallina está implicada. El cerdo está comprometido». Y así diferenció entre cumplir con el contrato y entregar de verdad lo mejor de uno. Su diagnóstico es claro: el compromiso está en caída donde se confunden condiciones higiénicas con motivación. «La motivación tiene tres patas: maestría, autonomía y propósito. Si fallan, no hay compromiso que aguante».
Absentismo: síntoma, no enfermedad
Uno de los grandes ejes del debate fue el absentismo laboral. Anabel aportó un dato contundente: en Galicia, entre junio y diciembre de 2024, el Sergas revisó más de 20.000 bajas y determinó que el 67% no estaban justificadas. Pero lejos de quedarse en la queja, fue más allá: «No se trata de poner detectives. Se trata de prevenir. Escuchar. Motivar».
Diego añadió una perspectiva clave: el absentismo no es solo físico. Existe también el «presente improductivo»: personas que están, pero no están. «Nos obsesionamos con la hora de entrada y de salida, pero lo importante es qué pasa en el medio».
Ambos coincidieron en que la legislación actual penaliza especialmente a las pequeñas empresas. «Una PYME no tiene estructura para absorber protocolos, planes y burocracia. Y mientras, se le escapa lo esencial: las personas que hacen que todo funcione».

Liderazgo, generaciones y culturas que no se improvisan
La mesa abordó también los retos de la convivencia generacional. Anabel fue directa: «Veo cada día conflictos entre padres e hijos dentro de empresas. Los jóvenes están más preparados, pero los mayores a veces no quieren soltar el control». Y esto, lejos de ser un conflicto puntual, refleja la falta de preparación real para gestionar la diversidad dentro de las organizaciones.
Diego fue más allá: «El problema no es motivar. Es no desmotivar». Las empresas no pueden pedir compromiso a cambio de estructuras obsoletas. Y, lo más importante: «Si para ser médico necesitas una titulación, ¿por qué para liderar personas no pedimos nada? Liderar debería ser una profesión, no un accidente».
Desde Dest People trabajan con datos. Miden el compromiso, identifican puntos de fuga, y señalan con claridad dónde falla la experiencia del empleado. «No es una cuestión de pagar más o dar un coche rojo. Es de construir una marca empleadora con alma, con valores que se noten más allá de la web corporativa».
Una medida para mañana
Al cerrar la sesión, les pedí a ambos que propusieran una única medida para mejorar la productividad sin dañar el bienestar.
Anabel no dudó: «El diálogo. Escuchar antes que controlar».
Diego fue igual de claro: «Profesionalizar la función de personas. Colocar al departamento de personas en el comité de dirección. Darle voz, peso y responsabilidad de negocio».
Galicia tiene talento. El reto es que quiera quedarse
Moderando esta mesa redonda no sólo facilité una conversación. Me llevé una certeza: la productividad no se construye con hojas de Excel. Se construye desde la confianza, el propósito y una cultura organizativa que respete la vida real de quienes trabajan.
El talento existe. Ahora hace falta crear espacios donde quiera quedarse. Porque una empresa, al final, es eso: las personas que se quedan. @monica.martinez__
